jueves, 16 de febrero de 2012

Viento de silencio



Es el viento del silencio
el que sucumbe en su ansiedad
ante las murallas de lo incierto.

Que el vacío de la noche
me aleje del despertar del sueño
donde todo es posible
y nada es lo que parece.

Donde descubro
cada  noche
el volátil sueño
del renacer de una liviana
y pura simiente alborada.

Una visión distinta
en cada sueño recreado
mientras era
uno solo
dentro de mi mundo
de ensueño.

Ya está cumplida
profecía de cenizas
nunca rediviva.

Ya está servida
la noche de una vida
el recuerdo se diluye
las manos se alejan.

Ya está llegado un tiempo
casi ha terminado de germinar su cáliz
repleto de cisma
sin sabor
lleno de besos, lágrimas y desamor.

Es el tiempo final
donde todo y nada
se unen para ser
un pacífico despertar
o quizás para gritar
un desgarrador...,
adiós.


4 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Como sea que sea, siempre se desgarra el alma ante una despedida.

Sigo pensando que pisamos el mismo campo con el mismo tiempo cada quien por su camino, con una gran coincidencia.

Saludos Carver.

Alicia María Abatilli dijo...

Ojalá que ese viento del adiós no sea nada más que una pequeña brisa pasajera, ojalá.
Un abrazo.
Alicia

Lucía dijo...

Qué el viento del silencio sople y sople la más dulce de las brisas para convertir el degarrado adiós en la más bella alborada en la que existas/ os existáis.

Tu poema y la música ponen lluvia en mi mirada. Bellos y tristes versos.

Un beso grande, mi querido poeta.

mardelibertad dijo...

Las despedidas son tristes...
Un abrazo