domingo, 11 de julio de 2021

Luz

 




En sus alas

aura de luz

todavía el hoy

aunque has volado

el cielo siempre será

nuestro puerto,

nuestra orilla.



Allí nos veremos.



El amor es eterno

como la vida.


Sin amor

no somos nada.


lunes, 1 de junio de 2020

Sin chimenea





yo  no quiero acabar mis días en una casa sin chimenea, aunque tenga que irme solo y dejarlo todo y a todos sin más, porque al cabo de un tiempo de dejar pasar las cosas, te das cuenta de que la vida no es lo que los demás quieren que vivas, sino lo que de verdad tu quieres de la vida y la paz que te puede dar tener una pequeña pero personal libertad.
Hoy escribía unas frases como esta, "mientras el tiempo pasa, yo voy dejando de vivir, sin encontrar la arqueada y en verdad amada alma a la que anclarme en el sueño eterno, a la que dar todo el cariño que desde mi niñez me llega en estos últimos años de mi anclar los recuerdos sin poderlos desatar, sin hallar de nuevo ese amor fecundo al que el infinito bosque de mi corazón siempre ha estado llamando, y el que nunca ha se ha hecho eco de mis pensamientos todavía...
Sigo buscando ese amor infinito que me complete y complemente hasta la vida del más allá.
Tal vez un día debí morir en tu ausente abrazo, para  tener que vagar por siempre, silente y extraño, como sombra ermitaña.
Tal vez una noche te tuve y te dejé marchar, te amé en tu mano y en tu mirada una lágrima floreció por no poder brotar nuestras almas en un solo corazón, sintiéndote tan lejana y tan cercana al albor de aquella última oración.
La vida tan sólo espera que mi chimenea cobre de nuevo su calor de musa y sus sombras ambarinas se reflejen de nuevo en los ojos de nuestro corazón.
En algún lugar donde mora la llama de los recuerdos,  sigue anclada la barca que un día te dio su brisa y su luna, y nos ató de por vida a nuestro amor."
Para ti que algún me hallarás.

jueves, 7 de mayo de 2020

Lavanda






A lo lejos,

las flores de lavanda

evocan su recuerdo.


No puedo volver,

el tiempo ha escorado

el resurgir del recuerdo,

aguijonea las paredes de mi piel,

se estancan las tristes

sombras de lo nunca amado,

es el ocaso de una vida sin tu vida.



Porqué tengo miedo,

porqué me asaltan las lágrimas de las dudas,

porqué me atribulan las flores de aquella

mañana, las de tu lavanda.



No puede volver,

tan solo es un tiempo pasado,

pero su dolor es tan presente

como el sonido de lo nunca amado.



Estás en ese limbo

de una memoria que se acaba,

la angustia del haberte

perdido en la espesura de

la nostalgia de tus manos.



Cuando seas un ángel

te esperaré,

cuando seas nube te seguiré

volando, rozaré tu alma con mi alma,

con los dedos de nuestra 


lavanda.