viernes, 16 de marzo de 2012

Poemas de amor para la otra vida - Iº







Una mirada entre las hojas del silencio
destronaron los efluvios de las lágrimas
caídas entre tus raíces.

Una sencilla sonrisa almibarada
entre el susurro del tacto de nuestros dedos
despoja el alma de todas sus vestimentas.

Una sólo palabra dibujada en tus labios
encierra la sonrisa perfecta del silencioso encuentro
de las nubes de nuestros ojos.



 

Ya casi no respiro sin sentirte dentro de mi,
ni sentirme dentro de ti.

Como si la muerte de la tarde
y el insensible frío de la noche
se hubieran apoderado de mi,
me siento casi sin mi,
sin mi vida.

Todo parece llegar a su fin,
es como un bosque de circunstancias adversas,
o doy toda mi vida por ti
o pierdo toda mi vida sin ti.
¿que hacer?

 

Vivir sin vivir en ti es morir viviendo.
Vivir sin vivir en mi también lo es.



¿abrazo la nada para siempre?
¿o me sumerjo en la oscura noche de los tiempos/
con la esperanza de hallarte allí?

¿hay quizás otra solución a nuestro amor/
 querida amiga desconocida?

 




Esperaré tendido boca arriba
el ultimo rayo de sol que cubra mis ojos
y cierre para siempre el soplo que nos separa en vida,
para acercarme en mi a ti,
en la vida del mas allá...,
si es que no es concedida.

Pero en ti, siempre,
por siempre y para siempre.

Aunque no te pueda amar en vida,
te amaré para siempre en la no vida,
porque no creo que exista lugar,
ni tiempo,
ni circunstancia
que nos depare después de la vida. 

 (fotografías : Carver)


la separación en la que esta nos habita y anida.

 








(Poemas de amor para la otra vida - Iº)

jueves, 16 de febrero de 2012

Viento de silencio



Es el viento del silencio
el que sucumbe en su ansiedad
ante las murallas de lo incierto.

Que el vacío de la noche
me aleje del despertar del sueño
donde todo es posible
y nada es lo que parece.

Donde descubro
cada  noche
el volátil sueño
del renacer de una liviana
y pura simiente alborada.

Una visión distinta
en cada sueño recreado
mientras era
uno solo
dentro de mi mundo
de ensueño.

Ya está cumplida
profecía de cenizas
nunca rediviva.

Ya está servida
la noche de una vida
el recuerdo se diluye
las manos se alejan.

Ya está llegado un tiempo
casi ha terminado de germinar su cáliz
repleto de cisma
sin sabor
lleno de besos, lágrimas y desamor.

Es el tiempo final
donde todo y nada
se unen para ser
un pacífico despertar
o quizás para gritar
un desgarrador...,
adiós.


domingo, 29 de enero de 2012

Isla solitaria




Me gustan las puestas del sol y su renacer al filo de una mañana solitaria
donde el espejo de las olas me devuelve a ti al atardecer de una vida
donde los dorados reflejos del sol invernal convergen
entre tu silueta y los recuerdos del abrazo nunca herido,
del beso nunca posado sobre las alas sonrosadas de tu sonrisa incierta, a veces,
y recubierta de pétalos rojos en ocasiones,
pero siempre plena de amor y alegría por la vida en comunión,
donde nuestras almas alcanzan su cenit
y se envuelven del manto de una noche tranquila
para descansar juntas
y nunca más alejarse del camino de la indisoluble y verdadera vida,
aquella que algún día nos tenderá su mano
para llevarnos juntos a la isla en cuna de terruño
de la que nunca debimos, quizá, partir.

La muerte no hallará nunca nuestras almas
pues la vida en Luz es la puerta que nos acoge
y la que nunca podrá traspasar sin morir de verdad.

Eres ángel de vida y todavía no lo sabes,
eres destello de luz blanca y todavía andas a oscuras,
a gatas mirando sin ver que todo en la vida es vida
y nada más que vida en el amor de la vida.

Aférrate a tu bote y despliega tu ala blanca
y verás surcar las olas desde la cabaña de tus ensueños,
la que la nos abandonará  en el mar del amar,
la que desprendida de nuestras almas
se teñirá de cristales áureos
y doradas arenas
salpicadas de las huellas de los pies de dos niños
que nunca dejaron de serlo,
que sin saberlo habrán retornado para siempre
al rincón que al principio de los tiempos
les dio el nacer y la savia de los ángeles
que nunca se dejaron del todo sumergidos en el sueño
de una larga y oscura noche,
de la que ahora,
quizás un día,
despertarán
y se lanzarán al abrazo
en el que nunca se obligaron,
ni dejaron de amar.

Pellízcame en los labios
la próxima vez que estemos juntos
en tu sueño,
porque ansió poderte ver
al despertar.

Eres en el amor,
el refugio de mi mar
donde el amor
sólo blande para amar.